Tres meses de cárcel, nueve meses de inhabilitación especial y una indemnización de 12.000 euros por ruidos de una panadería

Condenado el dueño de una panadería por afectar «gravemente» al descanso de una familia

El responsable del negocio es condenado a una multa de 1080 euros y nueve meses de inhabilitación especial para profesión u oficio que cause ruidos molestos.

EL CORREO /SEVILLA /02 MAY 2019 / 16:59 H - ACTUALIZADO: 03 MAY 2019 / 17:02 H.

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El Juzgado de lo Penal número uno de Sevilla ha condenado al responsable de una panadería de Torreblanca a una multa de 1080 euros, tres meses de cárcel que no obstante quedan suspendidos, nueve meses de inhabilitación especial y una indemnización de 12.000 euros, al generar con su negocio emisiones de sonido por encima de los valores permitidos causando ruidos que "por su frecuencia, intensidad y horario afectaron gravemente al descanso nocturno y tranquilidad" de una familia.

En su sentencia, emitida el pasado 25 de febrero y recogida por Europa Press, la citada instancia judicial declara como hechos probados que entre 2009 y 2015, una panadería de la calle Santa Pola, en Torreblanca, desarrollo su actividad de fabricación de pan y carga de dicho género en camiones entre las 23,00 horas de la noche y las 7 horas de la mañana "de cada día, ocasionando ruidos y vibraciones que afectaron" a una familia que residía "justo enfrente" del negocio, unos ruidos que "por su frecuencia, intensidad y horario de producción han afectado gravemente al descanso nocturno y tranquilidad" de estas personas, provocándoles "síntomas de ansiedad e insomnio que han interferido en su vida cotidiana".

La sentencia detalla además que la madrugada del 29 al 30 de junio de 2015, un técnico especializado de la Junta de Andalucía realizó mediciones del ruido generado por la panadería, apreciando emisiones de sonido procedentes de la maquinaria del negocio que superaban claramente el límite de 49 decibelios DBA estipulados como "valor límite", pues las mediciones arrojaron resultados de 60, 24, 65 y 66 decibelios.

Dado el caso, C con la atenuante muy cualificada de reparación del daño, quedando tal aspecto suspendido durante dos años a condición de no reincidir. Además, el responsable del negocio es condenado a una multa de 1080 euros y nueve meses de inhabilitación especial para profesión u oficio que cause ruidos molestos, así como a indemnizar con 12.000 euros a los afectados.

Ayuntamiento condenado por ruido de fiestas patronales

Un Ayuntamiento madrileño es condenado a indemnizar a varios vecinos por el ruido de las fiestas patronales.

TSJ Madrid, Sala de lo Contencioso-administrativo, Sentencia 22 Noviembre 2018

Diario La Ley, Nº 9361, Sección Jurisprudencia, 19 de Febrero de 2019, Editorial Wolters Kluwer

No se les reconoce el derecho a que la celebración de próximas y sucesivas fiestas tengan lugar en ubicación distinta, si bien se deberán adoptar las medidas necesarias para asegurar los niveles de ruido legalmente establecidos.

TSJ Madrid, Sala de lo Contencioso-administrativo, Sentencia 704/2018, 22 Nov. Rec. 201/2018 (LA LEY 192311/2018)

El TSJ rechaza eliminar la indemnización reconocida en la instancia a unos vecinos por la ubicación y desarrollo de las fiestas patronales en la puerta de su vivienda, y aunque también rechaza la petición de que las sucesivas fiestas patronales u otras organizadas por el Ayuntamiento, tengan lugar en una ubicación adecuada, distinta a la de su domicilio, insta al Ayuntamiento a adoptar las medidas necesarias para asegurar que los niveles de ruido, en tales eventos, no superan, en momento alguno, los límites legalmente establecidos.

La cantidad, prudentemente fijada en 500 euros por día, por el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 22 de Madrid, resulta razonable y ajustada a la intensidad del ruido padecido porque las mediciones arrojaron resultados de casi el doble de los valores normativamente permitidos, ello aun cuando los afectados no estuvieran en sus domicilios durante todos los festejos, porque ante un nivel de ruido intolerable es lógico que decidieran abandonar sus viviendas.

El Tribunal da en parte la razón al Ayuntamiento y rebaja la cuantía de la indemnización reconocida a uno de los vecinos porque el solo hecho de padecer epilepsia no permite presumir que sus padecimientos fueran mayores.

Sobre la pretensión de que se reconozca del derecho a que la celebración de próximas y sucesivas fiestas tenga lugar en ubicación adecuada, y a que se prohíba la instalación de casetas, carpas, escenarios u otras estructuras o instalaciones similares, explica la sentencia que no se puede acceder a tal pretensión porque no pueden los Tribunales inmiscuirse en el ámbito de la actuación administrativa, so pena de invadir la discrecionalidad reconocida a la Administración Local.

No obstante instan al Ayuntamiento a instaurar las medidas necesarias para asegurar que los vecinos no sufran inmisiones sonoras que superen los niveles de ruido permitidos, porque la Administración no puede menoscabar el derecho de los ciudadanos a no ser sometidos a unos niveles de contaminación acústica superiores a los límites legalmente establecidos.

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