Propuesta de NOMENCLÁTOR Junta de Andalucía. CONCIERTO DE PEQUEÑO FORMATO

Propuesta de NOMENCLÁTOR Junta de Andalucía

CONCIERTOS DE PEQUEÑO FORMATO

 

En el BOJA 108 se publicó el anuncio para puesta en INFORMACIÓN PUBLICA con fecha 8 de junio de 2017 y con un plazo de alegaciones de 15 días del Proyecto de Decreto por el que se regulan las modalidades y condiciones de celebración de espectáculos públicos y actividades recreativas, los tipos de establecimientos públicos, su régimen de apertura o instalación, los horarios que rigen su apertura y cierre, y se aprueba el catálogo de espectáculos públicos, actividades recreativas y establecimientos públicos de Andalucía.

 

La Junta de Andalucía pretende modificar tanto el actual Nomenclátor (Decreto 78/2002 por el que se aprueba el Nomenclátor de Espectáculos Públicos y el Catálogo de Espectáculos PÚblicos, Actividades Recreativas y Establecimientos Públicos en la Comunidad Autónoma de Andalucía) como los horarios de apertura y cierre de establecimientos públicos (Orden de 25 de marzo de 2002 por la que se regulan los Horarios de Aperura y Cierre de Establecimientos Públicos en Andalucía.). Además introduce la posibilidad de que bares, restaurantes e incluso terrazas de verano se realicen lo que denominan "CONCIERTOS DE PEQUEÑO FORMATO" con la excusa de dar cumplimineto a la Proposición no de Ley 10-15/PNLP-000054 del Parlamento de Andalucía en defensa de la cultura y la música en Andalucía.

Este artículo aborda lo que se refiere a este concepto de "concierto de pequeño formato" y sus consecuencias.

 

¿QUÉ SIGNIFICA “CONCIERTO DE PEQUEÑO FORMATO”?

Todos sabemos lo que es un “concierto” y lo que es “pequeño”. Lo que es un “formato” resulta algo más inconcreto. Esta combinación de sustantivos y adjetivos se me antoja un concepto más bien abstracto que por el bien e intereses de ciudadanos, empresarios y funcionarios municipales o de la administración de justicia, sería bueno aclarar.

Por “concierto de pequeño formato”, dependiendo de la sensibilidad musical que cada uno profese, imaginamos un cantaor flamenco con acompañamiento de guitarra, un cuarteto de Mozart en el Palacio salsburgués del Arzobispo Colloredo, un perro y una flauta…

Pero en una normativa no caben la imaginación o las preferencias musicales para su interpretación. Vayamos a la propuesta de la Junta de Andalucía y desgranemos su contenido para ver si así comprendemos un poco más este nuevo concepto:

  • Lo fundamental es que no pueden emplear equipos amplificadores de sonido. No micrófonos, no amplificadores, no mesas de mezclas, no instrumentos eléctricos, no teclados (Art. 14.2)
  • No requieren escenario ni camerinos para los ejecutantes y su desarrollo no conlleva una modificación de las condiciones técnicas generales del establecimiento, una alteración de la seguridad y condiciones de evacuación, un aumento del aforo máximo permitido o implica la instalación de estructuras eventuales.
  • El trámite administrativo es el siguiente: cuando consten en la declaración responsable previa a la apertura del establecimiento o se hayan autorizado previamente por el municipio en los casos que proceda, y dichas actividades estén previstas y justificadas técnica y documentalmente a todos sus efectos en la memoria y el proyecto que sirva de base y forme parte del expediente municipal de apertura del establecimiento público, en los términos previstos en la normativa de contaminación acústica y en las correspondientes ordenanzas y disposiciones municipales.
  • Están permitidos en “establecimientos de hostelería sin música”, es decir, locales en los que se desarrollen actividades de hostelería sin música, aquellos que hasta la fecha se definían como restaurantes, autoservicios, bares, cafeterías, bares-quiosco, mesones, figones, pizzerías, hamburgueserías y similares así como chiringuitos,…  siempre y cuando su nivel de emisión no supere el máximo permitido.
  • También están permitidos en “establecimientos de hostelería con música”, locales que cuentan con licencia para emitir música pregrabada pero no música en directo, es decir, los que hasta la fecha se definían como bares con música y pubs, siempre y cuando el nivel de emisión no supere el máximo permitido
  • Los locales con licencia de sala de fiestas ahora llamados de “esparcimiento”, qué sí están acondicionados acústicamente en cuanto a insonorización respecto a viviendas y al exterior, también pueden ofrecer estos conciertos.

En resumen, conciertos que no requieren amplificadores de sonido, ni escenario, ni camerinos que se pueden desarrollar en locales de hostelería tengan o no licencia de música. El trámite es por declaración responsable, conocido también por “el coladero” o “patente de corso”.

 

VISTO LO ANTERIOR, ¿QUÉ TIPO DE ACTUACIÓN MUSICAL PUEDE ENCUADRARSE EN EL CONCEPTO DE “CONCIERTO DE PEQUEÑO FORMATO”?

En primer lugar y como motivación de la tan citada Proposición no de Ley en Pleno en defensa de la cultura y la música en Andalucía, 10-15/PNLP-000054, del Parlamento de Andalucía, podemos pensar en una actuación de cante flamenco. Pero no pensemos sólo en un cantaor y un guitarrista, también en un acompañamiento con una caja acústica, uno o dos palmeros, percusión, bailadores/as con su taconeo,…. Y el público jaleando.

También encajan dentro de la definición: un coro rociero, una  comparsa, chirigota, cuarteto o coro de carnaval, una banda de trompetas y tambores, la tuna, una orquesta filarmónica o sinfónica, la banda del Soria 9, una representación de Zarzuela o de Ópera, una banda de Jazz,…  siempre que no emitan 80 o 90 dBA según el caso.

Nos podemos apuntar a que entremos en un restaurante italiano y tengamos música local en vivo o pregrabada, o música india en un indio, gaitas en un gallego,…. Eche a volar su imaginación, que en esta normativa vale para mucho.

Ninguno de ellos precisa de equipos de amplificación sonora y se pueden celebrar sin escenario ni camerinos.

Algunos instrumentos que no precisan de amplificación sonora: cualquier instrumento de viento: tubas, trompetas, oboes, trombones,  clarinetes, cornetas, trompas,… de cuerda frotada o percutida: violines, violonchelos, violas, contrabajos, pianos,... de percusión: tambores, timbales, bombos, maracas, panderos y panderetas, tambores rocieros, cajas acústicas,... un órgano de fuelle,…

Igual que pedí imaginación para intuir el concepto de “concierto de pequeño formato” pido imaginación para combinar instrumentos “no eléctricos” y para imaginar también cómo sus instrumentistas soplan sus boquillas, percuten, frotan,… nunca más allá de los 80 o 90 dBA , no ya individualmente, sino en conjunto.

Voces, aparte del cantaor o el cuarteto, chirigota, tuna... que seguimos teniendo en mente, una soprano, mezzo, tenor, barítono, bajo,… acompañados o no por otras voces, instrumentos, coros y/o orquesta.  Al igual que los instrumentistas, todos los artistas tendrán que conocer sus capacidades para que con su voz, en suma de todos ellos, no superen 80 o 90 dBA según el caso.

 

ENTONCES, ¿CÓMO SE CONTROLA, CÓMO SE GARANTIZA QUE ESE “CONCIERTO DE PEQUEÑO FORMATO” CUMPLE CON LA CONDICIÓN ESPECÍFICA DE LOS 80 O 90 DBA MÁXIMOS EMITIDOS?

Nada dice el proyecto de norma al respecto. Yo tan solo puedo imaginar que se emplee un equipo de medición in situ con una pantalla grande y de tal manera que los artistas estarán mirando la pantalla y, si superan los 80 o 90 dBA, canten más bajito, por favor.

 

LAS TERRAZAS DE VELADORES VAN A PODER TENER MÚSICA AMBIENTAL BAJO DETERMINADAS CONDICIONES. ¿VAN A PODER CELEBRAR TAMBIÉN “CONCIERTOS DE PEQUEÑO FORMATO”?

Aquí se va más allá. Se van a autorizar no sólo música de fondo en las terrazas com equipos audiovisuales y de rerpoducción musical sino también actuaciones en directo al aire libre, no sólo el “concierto de pequeño formato”, eso sí, en sectores del territorio con predominio de suelo de uso recreativo y de espectáculos, de uso característico turístico o de otro uso terciario no previsto en el anterior, y de uso industrial, que previamente hayan sido clasificadas como tales áreas de sensibilidad acústica por el municipio, no estén declarados zonas acústicas especiales y que se encuentren alejados de zonas habitadas.

La trampa está, sin duda, en declarar una zona como de Interés Turístico y listo, ya tenemos concierto.

Como novedad, por fin se establecen requisitos para las terrazas. Hay que medir en la fachada de la vivienda más cercana y en el interior, eso sí, aplicando como límite los Objetivos de Calidad Acústica, niveles menos restrictivos que los niveles de inmisión máximos permitidos.

Si van a consultar la norma, quizás puedan leer la coletilla de “ocasional”, pues bien, según esta normativa una actividad recreativa se considerará “ocasional” cuando se celebre o desarrolle en periodos de tiempo iguales o inferiores a 6 meses y será “de temporada” cuando se celebre entre 6 meses y menos de un año. Será “Extraordinaria” cuando se celebren como máximo 12 veces al año en el mismo establecimiento. No se engañe con lo de “ocasional”.

 

¿QUÉ PASA CON LOS LOCALES CON LICENCIA DE SALA DE FIESTA, LOS ÚNICOS QUE HASTA AHORA PODÍAN REALIZAR ACTUACIONES EN DIRECTO?

Estos locales pasan a llamarse “de esparcimiento”. Sus condiciones acústicas son muy estrictas  y, por ende, muy caras. El coste de la insonorización de un local de esparcimiento pude ser, por metro cuadrado, unas 5 ó 6 veces superior al de un bar o un restaurante y las cuotas municipales e impuestos en general a los que tiene que hacer frente por su calificación son también muy superiores.

Por otro lado, los empresarios de salas de fiestas están viendo todos los fines de semana cómo otros locales con licencia “inferior”, no sólo publican por las redes sociales y ofrecen desde hace tiempo y sin ningún reparo conciertos, sino que sobrepasan con mucho los horarios de cierre aprovechando la inacción municipal o que la sanción a la que se enfrentan se compensa los beneficios en caja. Estos empresarios observan cómo el público sólo accede a sus locales cuando el resto de actividades ha tenido a bien cerrar.

En definitiva, este proyecto de norma consagra la competencia desleal dentro del sector de la hostelería y supone un enorme agravio para aquellos empresarios que han invertido importantes cantidades de dinero en insonorizar sus locales y en abonar los impuestos municipales que, por las características de la actividad, son superiores a los del resto de locales de hostelería.

 

¿UN CONCIERTO DE PEQUEÑO FORMATO EMITE MENOS DE 80 dBA?

No, sin duda no. Tendrían que cantar tan bajito que la música sería inapreciable. Por otro lado hay que contar con el “jaleo” del público salvo que se prohíba jalear, claro está.

 

¿NO EMITIR MÁS DE 80 O 90 DBA VA A ASEGURAR QUE EN EL INTERIOR DE UN DORMITORIO COLINDANTE NO ENTREN MÁS DE LOS 30 dBA MÁXIMOS PERMITIDOS?

Estoy convencido de que no. Aunque en teoría 80 dBA de emisión con un aislamiento de 60 dBA (aislamiento mínimo para bares y restaurantes sin música) no producirá más de 30 dBA en un dormitorio receptor, se olvida del legislador de que hay que evaluar los factores de corrección, en particular los de baja frecuencia y tonos emergentes, siempre presentes en estos casos, que en la práctica suponen rebajar los límites en hasta 9 dBA, es decir, el límite quedaría en 21 dBA y estoy convencido de que se van a superar.

No obstante, como decía antes, no me creo que un concierto pueda desarrollarse con normalidad con un nivel de emisión de 80 ó 90 dBA.